Parejas enero 2012
La elección del tu compañero o compañera de vida es un paso bastante serio y trascendental. Antes de preguntarle si llegarán al altar juntos, analiza estos pequeños, pero muy sabios consejos. ¡Suerte!
1 Esperas que cambie después de casados
El error clásico. Nunca te cases con el potencial, la regla de oro es: si no estás contento con la persona así como es ahora, no te cases. Respecto de la espiritualidad de la otra persona, carácter, higiene, hábitos personales, forma de comunicación, debes estar seguro de que puedes vivir con ellos en el estado en que se encuentran ahora.
2 Te enfocas más en la química que en el carácter
La química enciende el fuego, pero el carácter lo mantiene ardiendo. Ten cuidado con el síndrome “estoy enamorado” generalmente significa “Tengo deseo”. La atracción está ahí. ¿Alguna vez has investigado cómo es el carácter de la otra persona? Revisa estas cualidades de carácter antes que nada: humildad, ¿ esa persona cree que “hacer lo que es correcto es más importante que la comodidad personal”?. Bondad, ¿esa persona disfruta de procurar el placer hacia otras personas? ¿Cómo trata a los demás? ¿Hace algún trabajo voluntario social? ¿Acostumbra a dar caridad? Responsabilidad, ¿puedes depender de esa persona? Felicidad, ¿esa persona se quiere a sí misma? ¿Es emocionalmente estable? ¿Sabe disfrutar de la vida?
Pregúntate: ¿Me gustaría ser como esa persona? ¿Me gustaría procrear hijos con ella? ¿Me gustaría que mis hijos se pareciesen a dicha persona?
3 No compartes objetivos y prioridades de vida semejante
Hay tres formas de conectarte con otra persona: química y compatibilidad, intereses comunes y compartir un objetivo de vida similar. Debes asegurarte de que compartes el nivel más profundo de conexión que es el compartir objetivos de vida similares. Esta es la definición de “almas gemelas”, un alma gemela es un compañero de objetivos, dos personas que comparten el mismo entendimiento del objetivo de la vida y por lo tanto compartirán las mismas prioridades, valores y metas.
4 Te involucras sexualmente muy rápido
Las relaciones prematrimoniales tienden a nublar la mente, y en ese estado no se pueden tomar decisiones correctas. No es indispensable “probar” para darte cuenta de que una pareja es sexualmente compatible.
5 No tienes una conexión emocional profunda con esa persona
Para evaluar si tienes una conexión emocional profunda debes de preguntarte: ¿respeto y admiro a la persona? Debes admirar en ella cualidades como: creatividad, determinación, lealtad, etc. Y también pregúntate: ¿confío en esa persona? Esto también significa: ¿es estable emocionalmente? ¿siento que puedo depender de ella?
6 Eliges a alguien con quien no te sientas emocionalmente estable
Hazte las siguientes preguntas: ¿me siento calmado, en paz y relajado con esa persona? ¿Puedo ser yo mismo y expresarme por completo con esa persona? ¿Me hace sentirme bien sobre mí mismo? ¿Tienes miedo de esta persona? No debes de sentir que tienes que monitorear lo que dices, si tienes miedo de expresar tus emociones y opiniones abiertamente, hay un problema en dicha relación. ¡Piénsalo dos veces!
7 No pones todo sobre la mesa
Cualquier cosa que te moleste sobre la relación debe ser hablada. Hablar sobre temas incómodos es la única forma de evaluar cómo los dos se comunican, negocian y trabajan juntos.
8 Ves la relación como un escape a tus problemas y a la infelicidad
Si eres infeliz y soltero, probablemente estarás infeliz cuando te cases. El matrimonio no te arregla tus problemas emocionales, personales y psicológicos. El matrimonio por el contrario sólo puede llegar a incrementarlos.
9 Esa persona es parte de un triángulo
Ser parte de un “triángulo” significa que la persona emocionalmente depende de algo o de alguien mientras trata de desarrollar otra relación. La persona que forma parte de un triángulo no puede estar emocionalmente disponible para ti, ¡no serás su prioridad! No es una base para formar un buen matrimonio.



