Salud enero 2012
La especialista
indica que las mujeres han tenido muchas dificultades para relacionarse unas
con otras porque están subordinadas a esquemas de autoridad de los hombres,
sean padres, familiares, parejas o jefes.

En ese sentido, tienden a verse como rivales en todos los ámbitos, desde las relaciones interpersonales hasta el trabajo. Dichas rivalidades son provocadas principalmente porque ellas compiten por el reconocimiento de los varones. “Aunque no lo digamos, en términos cotidianos hemos asimilado que nos tenemos que cuidar de la otra porque nos puede quitar el amor, la atención o el reconocimiento del hombre”, señala la maestra Guevara.
Sin embargo, la amistad entre el sexo femenino no sólo es posible, sino que además es una de las mayores herramientas de empoderamiento, apoyo y crecimiento que existen, pues cuando son unidas aprenden a evolucionar juntas.
Para derribar
estas creencias y establecer relaciones sanas de amor y afecto con otras, es
necesario empezar a desmentir estos mitos, valorar la cualidad femenina y
difundir precisamente la cara positiva. “Si se logra romper ese esquema, se
encuentra en las amigas una fuente muy valiosa de apoyo, solidaridad y
empatía”, asegura Elsa Guevara.

Asimismo, la maestra en Psicología comenta que para que se dé este vínculo es fundamental que haya buena comunicación, sobre todo cuando hay malentendidos. “No hemos desarrollado las habilidades para enfrentarnos y hablar serenamente de nuestras diferencias y de las cosas que nos lastiman. Tampoco nos damos la oportunidad de reconciliarnos cuando tenemos problemas”, apunta.
De igual forma, es
importante procurar un espacio para ellas, porque a veces se le brinda más
importancia a la pareja, la familia o el trabajo. Elsa Guevara sugiere dar a
cada uno su lugar. “Hay que trabajar esa parte de nosotras que nos permita
reconciliarnos y replantear nuestra posición frente a todos esos mitos”,
enfatiza.
Las amigas son
tesoros que se deben cuidar. Hay que quererlas, procurarlas, escucharlas,
apoyarlas sinceramente, así como nutrirlas y disfrutarlas. Ellas serán
compañeras a lo largo de la vida y cómplices de miles de aventuras.
Finalmente, hay que apreciar una de sus más grandes cualidades: han aprendido a dar apoyo emocional. “Sabemos cuándo escuchar, cuándo sólo dar un abrazo o cuándo hablar”, concluye la maestra Elsa Guevara. Esta virtud es sin duda la que distingue la amistad entre mujeres, la cual hace que tenerlas y conservarlas valga aún más la pena.
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Fotografía
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* Barbrha Ibáñez V., contáctalo en www.sermexico.org.mx, bojorge@teleton.org.mx.



