Parejas febrero 2012
Lejos del contexto romántico, el hecho de compartir el espacio y los proyectos puede significar un motivo de reflexión profunda antes de tomar una decisión que pueda terminar en un pincelazo con todo ese escenario que parecía de ensueño.
Por más intrépidos que creamos que somos, lo cierto es que no siempre estamos listos para dar el paso de salir de la casa paterna o de dejar el lugar que hemos conquistado en lo individual y no se trata de un temor a perder la libertad o a compartir gastos, de lo que hablamos en realidad es de la capacidad de convivir en un ambiente sano, en el que ambos miembros de la pareja crezcan, se compenetren y, sobre todo, se busque establecerse como familia.
¿Sólo se necesita amor?

Al respecto, la psicóloga Mariana Rivera señala: “Sin duda alguna, éste es fundamental pues prácticamente es del amor de donde surge la necesidad de estar juntos, pero también es importante conocer y aceptar a la otra persona como un ser que tiene fortalezas, debilidades y, que al igual que uno, podrá tener altibajos emocionales, enfermedades y momentos esplendorosos. Todo esto se traduce en aceptación. Tener un panorama muy realista de lo que nos podemos enfrentar al compartir el techo, es uno de los principios que marcan la capacidad para dar este paso. Por lo general las parejas se imaginan que todo será miel sobre hojuelas, pero no es así. En lo que sí llevan razón es que su principal preocupación debe ser amarse a tiempo completo porque esto les dará la pauta para procurar lo mejor para su relación”.
Vivir realista no es pensar en que todo será malo, sino por el contrario, tener un panorama probable de lo que se puede enfrentar y con esa visión procurar resolver todo de la mejor manera.
¿Te identificas?

La especialista brinda cinco claves para saber qué tan preparados estamos para dar el gran paso. Si tu respuesta es afirmativa en los cinco casos, piensa dos veces antes de comprometerte:
1. ¿Piensas que perderás tu libertad?
2. ¿Crees que ahora tendrás mayor control sobre las actividades y tiempos de tu pareja?
3. ¿Quisieras que sea tu pareja quien asuma todas las responsabilidades en cuanto empiecen a vivir juntos?
4. ¿Piensas que todo será maravilloso y que no hay de qué preocuparse?
5. ¿Asumes que ahora podrás hacer todo lo que no te permitían en la casa paterna?
Este sencillo cuestionario, si bien es cierto que no determina el grado de compromiso que tendríamos, sí nos puede dar una idea de la disposición que tenemos y de las ventajas o desventajas que advertimos al tomar esta decisión.
Sin temor al compromiso

Esta palabra nos llena de inquietud bajo cualquier circunstancia, pues pocas veces somos capaces de verla con claridad en su origen: una responsabilidad que se asume con libertad y con el objetivo de que debe ser algo siempre positivo y en este caso a favor del bien común.
Bajo esta perspectiva, es un hecho que a lo que menos temor debemos tenerle es a ese compromiso, sino tomarlo como una enorme y maravillosa construcción en la que descansará tu felicidad y tranquilidad a largo plazo.
“Entrar con miedo al compromiso es ya de por sí un síntoma claro de que no hay convicción de unirse a su pareja y ante esto, lo mejor es esperar, darse tiempo para replantearse las cosas. Esto desde luego no implica terminar con la relación de pareja, sino postergar el evento, a fin de llegar seguros, comprometidos y decididos a hacer que este vínculo sea sólido y duradero”, afirma Mariana Rivera.
* Sofía Petrucci, contáctala en www.sermexico.org.mx bojorge@teleton.org.mx.
Artículos relacionados
Aprende a conocerla
http://fiancee.mx/revista/821-aprende-a-conocerla
¡Me quiero casar contigo!
http://fiancee.mx/revista/615-me-quiero-casar-contigo
Vivir en pareja: signo de madurez
http://fiancee.mx/revista/472-vivir-en-pareja-signo-de-madurez



