Boda febrero 2012
Claro está que no es tan simple como buscar el precio adecuado y sacar la tarjeta sin importar el obsequio. Al tratarse de una pareja allegada a nosotros, no sería esto lo más común. Para comprar un obsequio tomamos en cuenta varios factores, en primera, que le gusta a los novios, en segunda que se ajuste a nuestro presupuesto —y hasta aquí vamos bien porque ambos puntos los reúnen las mesas de regalos—, y finalmente: la utilidad. Y este último es el que más dolores de cabeza nos saca, ¿qué tan imprescindible puede ser una cuchara para espagueti, un pallillero o un vaso azul turquesa?

Al llegar a la mesa de regalos nos encontramos con un sin fin de artículos que son necesarios para el nuevo hogar: que si la vajilla, que los especieros, el kit de cocina que incluye cortinas, el juego de vasos, la cuchara para espagueti, el pallillero y hasta el famoso vaso azul turquesa. Obsequios que si bien de manera individual no dicen nada para nosotros, planeados en conjunto formarán parte del neceser de su nuevo hogar, y que —veámoslo desde otra perspectiva— si los novios los eligieron fue porque les gustaron. Siendo recién casados van a necesitarlo todo. Cuando se deja la casa de los padres, uno se da cuenta lo que es poner una casa: hasta los detalles más pequeños como un alfiler o un gancho para la ropa son necesarios.
En estos casos, es común que se
deje a la familia o al padrino pudiente los regalos grandes como
electrodomésticos o muebles completos para un área de la casa; eso nos hace
sentir aliviados y nos permite pronunciar la famosa frase: “¡Qué barbaridad! Ya
te van a regalar eso… me ganaron”. O puede suceder que por no comprar tu regalo
en su mesa de bodas te la des de detective en la casa de alguno de los novios
donde al ver muchos jarrones pienses que es un gusto de colección, y cuando has
comprado el súper jarrón rojo de bolitas te enteras que son los saldos de
cuando vendían cerámica. Otros más, de plano, prefieren regalar efectivo ya que
no se quieren meter en las complicaciones de elegir un obsequio o, bien, por no
tener tiempo o por no estar seguros al cien del gusto de la pareja.

Hay muchas maneras bastante
prácticas de darle un buen obsequio a la pareja respetando su elección de la
mesa de regalos. Reúne a tus amigos y sugiéreles que cada uno aporte lo que
esté en su presupuesto para comprarles algo más grande, quizás la vajilla o la
aspiradora. O si lo prefieres, optar por un certificado de regalo, éstos los
encuentras desde los 200 o 300 pesos y con ello podrán comprar o completar
aquello que no les regalaron.

Las mesas de regalo nos dan una idea de lo que les gusta y les hace falta, puedes revisar la lista y ver que te parece adecuado, tanto en gusto como en presupuesto. Y si sientes que el costo es muy elevado para ti, puedes adquirirlo en otro lugar, solo que en este caso se corre el riesgo de que no sea del agrado de la pareja resultando imposible cambiarlo.
La ventaja de las mesas de
regalos es precisamente esa: los productos repetidos pueden ser cambiados por
otros a su total gusto, incluso pueden regresar artículos que ya no les
parezcan tan funcionales para adquirir algo mejor; además, las tiendas
departamentales suelen bonificarles un porcentaje de las compras que realizaron
sus invitados. El problema es que si los invitados no compraron los obsequios
en la tienda y éstos son repetidos, al no poder regresarlos o cambiarlos, los
novios tendrán que hacer un bazar de licuadoras y hornos para no dejarlos
guardados de por vida.

Si por alguna razón prefieres no adquirir el obsequio en su mesa de regalos, será mejor que consultes con la pareja cuáles son las opciones fuera de su lista oficial, para que tu regalo no se convierta en un problema en lugar de una satisfacción. Siempre habrá cosas que nunca estarán por demás en cualquier hogar: sábanas, toallas, colchas, utensilios para la cocina o baño.
Definitivamente, los regalos más apreciados son y seguirán siendo los que se dan con el corazón, pensando en que los nuevos esposos equipen su casa no sólo con mobiliario, si no con mucho amor y muchos años de felicidad.



